
Tres veces miró hacia atrás
y ninguna de esas tres veces pudo vaticinar la tormenta
ni siquiera se asombró
cuando el cielo se llenó de nubes
ni cuando cayeron las primeras gotas
y menos aún cuando el primer rayo
partió el cielo y lo fragmentó en mil pedazos...
ningún signo vió, de la tormenta
ningun indicio de lo que se venía
ni siquiera cuando se empapó por completo
y ya no había nada que hacer por ello
se dió cuenta mientras caía
ya era demasiado tarde
se rasgaron sus alas,
no sabe si por la altura o por la decepción
pero sintió el golpe en las costillas
comenzó a faltarle el aire
empezó a ahogarse en odios.
Tal vez no quería ver la tormenta,
tal vez sólo deseaba disfrutar lo poco que quedaba
antes de perderlo todo
tal vez si la vio
tal vez no.
Se desesperó, se aisló del mundo
el golpe fue certero
profundo, mortal
en el suelo ya no valía naday su agresor
cuanto más cerca mas daño
mientras más sonreía peor fue
el asunto se les escapaba de las manos
estaba liquidado, liquidada
el sol se opacaba al verlo venir
de un cumulo de desesperanzas nacía cada mañana
para morir ahogado, ahogada
sin sonrisas ni mañanas.
Nunca subas tan alto le decían
nunca lo comprenderás hasta que sientas la caída.
Que curiosa manera de aprenderlo,
¿no es así señor, bigotes?
1 comentarios:
Es bonito...pero me parece lejano...
nada más que decir...
te quiero.
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